En Villa de Vallecas recordaran por mucho tiempo el pasado diez de septiembre, porque ninguna noche antes había brillado con más magia el cielo de Madrid.Nuria Fergó dio luz a más de una docena de canciones con las que iluminó el rostro a más de cinco mil personas que allí se concentraron, a su alrededor, para disfrutar de una gran artista durante una hora y media de concierto.
Con una energía arrolladora,La Fergó saltaba al escenario a ritmo de una de las canciones que componen su tercer trabajo, paketenteres, y mientras su voz se confundía con los gritos de cariño por parte de sus fans.
Con un bonito vestido en blanco y negro y una elegancia a la que ya nos tiene acostumbrados Nuria, dio las buenas noches y las gracias al pueblo vallecano por haberla invitado a sus fiestas y por la confianza puesta en ella para amenizar la noche del sábado.
En todo momento y desde el comienzo del concierto, Nuria hizo parte del espectáculo a su público, no dejo de animar para que le ayudáramos con las canciones, puso a prueba la memoria de sus fans para recordar viejas canciones que le hicieron grande, nos enseño a cantar las nuevas melodías y con sus palabras de agradecimiento, cariño y su ánimo se metió por completo al público en el bolsillo, como normalmente se dice. Pero en este caso esta frase que puede parecer algo tópica para definir un concierto, tiene un valor añadido y se queda corta para definir el grado de complicidad que Nuria consiguió adquirir con un público que iba desde niños de cuatro años hasta hombres y mujeres que pintan canas.
Seguía el concierto y Nuria se crecía en cada canción, puso una suavidad propia de los ángeles en las canciones más sentidas, su voz aterciopelada se confundía con el viento y volaba hasta lo más alto, mientras que el sentimiento que trasmitía su cara y la armonía de sus gestos hacía que el bello se erizara de los que embobados no podíamos creer que un ser humano fuera capaz de concentrar tanta ternura en un solo cuerpo, en una sola alma…en una voz.
Propia de las pisan escenarios desde hace más de diez años, la soltura y el desparpajo de Nuria sorprendió con los comentarios a cada comienzo de canción, muy simpática y agradable presentó a sus músicos, tres hombres y dos mujeres dan el tono a Nuria para que este a la altura de su gran voz.
Con una frescura que le da su juventud, La Fergó dedicó al respetable unos bailecitos cargados de su maravilloso arte andaluz con los que arrancó más de un ¡oléee! entre su gente.
La sorpresa que ella entregó al público en esa noche llego con el primer bis, acompañada de su pianista Nuria se dejo llevar por todo el sentimiento y el arte que corre por su sangre y se arrancó con una de las coplas mas bonitas que se han escrito, y así, embelesados y apenas sin saliva que tragar, escuchamos “ojos verdes” en nuestra intimidad, Nuria nos hizo sentir únicos como si nos estuviera cantando uno a uno, como si en cada palabra tuviera una dedicatoria que entregarnos a cada uno de los que allí conteníamos la respiración.
Un pupurri con una mezcla de canciones tan variadas como algunas viejas glorias que le escuchamos en la academia hasta grandes canciones de sus tres discos, puso fin a un gran concierto. Un sábado que quedará para la historia de Vallecas y su gente por ser la noche más brillante y resplandeciente del año, una luna que envidió por unas horas al ser que más iluminaba el cielo…porque aquella noche un ángel había caído, desde lo más alto, encima del escenario.
Nuria, eres única fuera y dentro del escenario, gracias por la luz que nos regalaste y que ahora alumbra nuestro corazón.
Lareinafergo.
(Así vivió lareinafergo su primer concierto de Nuria Fergó)